Preguntas de esto o aquello que de verdad arman una discusión (de la divertida)
Las preguntas de esto o aquello son el truco definitivo de la conversación: sin preparación, sin pausa incómoda, solo dos opciones y una opinión instantánea. ¿Piña en la pizza o un crimen de guerra? ¿Ventanilla o pasillo? Suenan simples, pero las buenas revelan exactamente con quién estás tratando, y arrancan el tipo de debate en el que de repente todos tienen una postura que defender a muerte.
El truco es que no todos los dilemas se crean iguales. "Café o té" es un bostezo. "Café que sabe a arrepentimiento o té que sabe a decepción" es una conversación. Abajo encontrarás un buen lote de los ingeniosos y concretos, para fiestas, viajes, primeras citas, grupos de chat y ese mensaje de "estoy aburrido" de las 11 de la noche.
Quippy es una app de iOS que los reparte sin fin. Toca, recibe una carta, obliga a alguien a elegir. Sin imprimir, sin repetir, sin secarte al minuto cuatro: solo un mazo fresco de esto o aquello cuando la sala se queda callada.
Cómo jugar a esto o aquello (y que de verdad sea divertido)
Las reglas son maravillosamente simples: lee la pregunta, todos eligen un bando, sin abstenerse y sin "depende". La diversión vive en la repregunta: en cuanto alguien se compromete, pregunta "¿por qué?" y mira cómo una respuesta de cinco segundos se convierte en una defensa de diez minutos sobre echar la leche antes que los cereales.
Para grupos, hazlo votación: cuenta las manos y haz que la minoría se explique. Para uno a uno, alternad quién pregunta. Y mantén el ritmo rápido: esto o aquello muere en el momento en que se vuelve un seminario reflexivo. La mejor ronda son veinte elecciones rápidas en las que dos personas acaban genuinamente ofendidas por la temperatura del termostato.
Las mejores ocasiones para los dilemas
Esto o aquello es el juego más portátil de esta lista. En una fiesta es un rompehielos instantáneo que no exige que nadie sea ingenioso sobre la marcha: solo señalas dos opciones. En un viaje en coche llena los kilómetros muertos sin que nadie tenga que mirar una pantalla. En una primera cita es flirteo de bajo riesgo: descubres si tu cita es del equipo planificación o del equipo caos sin interrogarla.
También es perfecto por mensaje. Suelta uno en el grupo de chat y tienes un hilo de 40 respuestas para la hora de comer. Las parejas usan los más picantes para descubrir dónde están de verdad sus límites. El formato escala de "dos compañeros en un ascensor" a "doce personas tres copas dentro", por eso nunca se gasta del todo.
Qué hace genial a una pregunta de esto o aquello
Concreción y riesgo. "Playa o montaña" está bien; "una playa con un niño gritando al lado o una montaña sin cobertura" fuerza una verdadera renuncia. Las mejores enfrentan dos cosas buenas (así que elegir duele un poco) o dos males (así que todos sufren juntos); las aburridas tienen una respuesta obvia.
Los mazos de Quippy van justo a por eso: rarísimamente concretos, un poco dementes, a veces personales. Esa es la diferencia entre una pregunta que la gente responde y una que la gente discute. Cuando quieras un suministro infinito que se mantenga afilado en vez de degenerar en "gatos o perros", la app sigue repartiendo cartas frescas para que nunca rasques el fondo del barril.